EL ORIGEN OCCITANO- PROVENZAL DE “ESPAGNIOL”
Ii.- EL ORIGEN
OCCITANO- PROVENZAL DE “espagniol”
Índice
I.-La Marca Hispánica, una de las
Marcas del Imperio Carolingio.
II.-Les Espagniols.
III.-Formas del gentilicio y su
primera expansión.
IV.-Etimología del Español.-
V.-Expansión generalizada de dicho
gentilicio.
VI.-La Gothia com tierra de
gothi=godos./ La Septimania.
VII.-Incorporación del Rosellón a la
Marca Hispánica. Regreso al territorio de origen. La aprisio (presura).
VIII.-Diferentes grafías del
gentilicio y su entrada en territorio hispánico.
IX.-El fonema/ɲ/, correspondiente a
la letra “ñ”.
X.-El gentilicio español en el reino
de Castilla. Polémica entre Menéndez Pidal y Américo
Castro sobre el gentilicio español.
XI.-Gentilicios franceses terminados
en {-ol}.
XII.-Anexión a la Corona de Aragón de
los reinos taifas de Lérida y de Tortosa.
XIII.-Herencia del condado del
Rosellón.
XIV.-Frustración de la unión del
Languedoc a la Corona de Aragón.
XV.-Anexión a Cataluña del Principado
de Catalunya Nova.
XVI.-El Principado de Cataluña.
XVII.-Últimas incorporaciones al
Principado.
XVIII.-Los primeros en ser llamados
espagniols/espanyols
ORIGEN OCCITANO-PROVENZAL DEL GENTILICIO ESPAGNIOL
I.-La Marca Hispánica, una de las Marcas del Imperio Carolingio.
El territorio de la actual Cataluña
perteneció a la romana Hispania Citerior
(primera provincia romana de Hispania y la más romanizada), luego a la
provincia tarraconense de dicha Hispania, posteriormente a la Hispania goda,
con sedes en Barcelona, Tolosa y Toledo, y finalmente al Imperio carolingio que
ocupó dicho territorio como frontera, línea defensiva o “marca” contra
el-Andalus en Barcelona y el el río Llobregat al principio y luego en Tarragona
y el río Francolí, al reconquistarse el campo de Tarragona casi un siglo y
medio después.
Esa marca carolingia en Hispania se
llamó posteriormente, a partir del S.XVII la Marca Hispánica, antes no tenía ningún nombre ni era Unidad
político-administrativa al estar formada por condados que dependían
directamente de los monarcas carolingios y luego de los reyes capetos de
Francia. Dicha Marca carolingia substituyó a la Marca de Gothia, establecida en
la Septimania , que sí era una unidad político- administrativa, regida por un
marqués, o duque (dux), en función de la importancia o cantidad de los condados
que bajo la autoridad de un rey regía.
Dichas Marcas fronterizas defensivas
no sólo comprendían su primera línea defensiva o vanguardia sino que la zona
defensiva se organizaba en profundidad con un territorio de retaguardia, de
refuerzos y apoyo logístico, cuyo territorio proporcionaba seguridad al Imperio
franco. Una vez creada esta última marca carolingia, los territorios de
Aquitania, Gascuña y Septimania quedaron en una segunda línea defensiva. La
nueva Marca Hispánica se reforzó con el Rosellón que había estado incluido en
la Marca de Gothia.
Bajo la autoridad del monarca franco
o rey francés los condes y marqueses de Tolosa y de Narbona rigieron., desde el
principio y respectivamente, los condados occidentales y orientales de esa
nueva Marca carolingia en Hispania, probablemente denominada Marca Hispánica,
reducida al actual territorio catalán.
La primera marca del Imperio
carolingio en Hispania, de oeste a este y de norte a sur ocupaba en la alta
Navarra Pamplona y Sangüesa, la comarca del alto Aragón, con su condado y
capitalidad en Jaca, y los condados del Sobrarbe, Ribagorza, Pallars, Urgel,
Cerdaña, Conflent, Vallespir, Rosellón, Perelada, Ampurias, Gerona, Ausona y
Barcelona.
Fue establecida dicha marca por
Carlomagno con la conquista de Gerona en el año 795 y de Barcelona en el año
801, quedando reducida al citado territorio después de la derrota de la
retaguardia de Carlomagno en Roncesvalles y constituirse Aragón en reino el año
850, al cual se incorporó el Sobrarbe y la Ribagorza occidental, uniéndose la
Ribagorza oriental al Pallars.
A su vez los moros establecieron el
límite norte o marca superior de su zona defensiva contra los francos al sur
del río Llobregat, y posteriormente al sur del río Francolí.
La Marca Hispánica fue así denominada
por primera vez por escrito por Petrus de Marca, Obispo de Toulouse, y asesor
del Cardenal Mazarino frente a Luis de Haro para determinar la frontera de
España y Francia, una vez terminadas las hostilidades entre ambos países, en la
“prolongación” de la Guerra de los 30
años (1640 a 1656). La Marca Hispánica, definida como tal, no ha aparecido
todavía en ni ningún documento medieval ni posterior, apareciendo por primera
vez escrita así en el citado libro de Petrus de Marca.
Petrus de Marca era un gran erudito
en la Historia y Geografía Pirenaica, también del litoral mediterráneo español
que escribió un Libro en latín, al cesar las hostilidades de España y Francia,
titulado “La Marca Hispánica”, en el cual tras unas pormenorizadas
descripciones geográficas e históricas razonaba, bajo el interesado punto de
vista francés, como debía quedar la frontera entre España y Francia y que
territorios debían pasar a esta última nación, una vez cedido ya el Rosellón
por el rey español Felipe IV a Francia como dote de la infanta Maria Teresa por
su boda con el rey francés Luis XIV.
Para España y para Cataluña el
Tratado de los Pirineos fue desastroso y un gran éxito para Francia, gracias a
las habilidades diplomáticas de Mazarino y al asesoramiento de Pierre de Marca
quien fue premiado con el arzobispado de París.
Como curiosidad añadimos que el
verdadero D’Artagnan fue el aposentador del rey francés Luis XIV en la Isla de
los Faisanes, cuando se celebró la Paz
un año más tarde del Tratado.
Siguiendo la costumbre de los
historiadores, continuaremos llamando a la frontera con Al-Andalus Marca Hispánica, territorio que después, una
vez declarase Alfonso el Casto lo que en un futuro sería Catalonia, el
territorio de la primitiva Marca Hispánica pasaría a ser conocida en lo
sucesivo como Catalunya Vella.
Anteriormente a la mencionada
declaración, Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, Príncipe de Aragón e hijo
de Alfonso el Casto, reconquistó los reinos taifas de Lérida y de Tortosa,
convirtiéndolos en los marquesados del mismo nombre y cuya unión territorial
pasaría más tarde a llamarse Principado Catalunya Nova. Siendo en un principio
adscrito el Principado al reino de Aragón para no enfeudar sus marquesados a la
monarquía capeta.
Otras Marcas carolingias Carintia y
Panonia, contra los Avaros; Bretona contra los bretones; Friuli contra los
eslavos del sur; Turingia contra los serbios y los checos.
II.-Les Espagniols.-A partir del principio del siglo IX, los habitantes de
la zona occitana, concretamente en Provenza, llamaron “espagniols” a los
refugiados visigodos, hispano godos e hispanorromanos que huían de la
dominación musulmana y se asentaron en su zona. Aunque distinguían entre los
“hispani” (hispanorromanos), y los “gothi” (godos), por estar regidos por leyes
diferentes, sin embargo la denominación “espagniols era común a todos los
refugiados de la Hispania visigoda.
Posteriormente
muchos de esos refugiados regresaron a sus tierras de origen reconquistadas,
conservando ese adquirido gentilicio exónimo en sus recuperadas tierras,
gentilicio que se extendió para denominar a los habitantes , primero de la
Gothia (Septimania o provincia narbonense occidental), Marca recién
conquistada, y como su nombre lo indica formada por un importante núcleo de
godos, para luego extenderse al reconquistado sur trasmontano, donde Carlomagno
creó unos condados francos que constituyeron la denominada Marca Hispánica, o
nuevo limes hispánico frente a Al-Andalus.
Los
francos fundaron Gothia como una unidad político administrativa, creando el
correspondiente marquesado, y luego ducado, en tanto que la Marca o limes
hispánico era la frontera con el Al-Andalus constituida por una serie de
condados que no tenían entre sí una relación política y dependían del rey de
Francia a través de los marquesados de Tolosa y Narbona.
A
los nuevos habitantes de esas tierras, recién reconquistadas, probablemente ya
se les llamó espanyols, sin perjuicio de seguir denominándose entre ellos
godos, hispanorromanos o judíos, que fueron las etnias dominantes en ambas
Marcas, en la Góthica y en la Hispánica.
En donde el gentilicio catalán y el corónimo Catalunya eran todavía
inexistentes.
III.-Formas del
gentilicio y su primera expansión
Finalmente el gentilicio adquirió la formas siguientes: /
espanyol / espanhol /espanhou
/espagnol / español y se extendió rápidamente, por todos los pequeños estados
pirenaicos cristianos, y luego lentamente por todos los estados peninsulares en
la forma de “español”.
IV.-Etimología del Español
El gran
lingüista suizo Paul Aebischer demostró, sin duda alguna, que el gentilicio
“espagniol” se formó en la zona provenzal, libre de moros, y era el gentilicio
que en dicha zona daban a los refugiados emigrantes, provenientes de la zona
nororiental de la antigua Hispania goda, todavía ocupada por los invasores
moros.
Recordemos
lo que la RAE dice sobre el gentilicio español: del provenzal espaignol, y este
del lat. Medieval. Hispaniŏlus, de Hispania, España.
No
puede caber ninguna duda de que Hispaniŏlus es un diminutivo del latín medieval,
donde el sufijo “-ŏlus” procede del sufijo diminutivo “-ullus” del latín
clásico; y que además dicho vocablo es un gentilicio en relación con Hispania,
pero más directamente con una supuesta *Hispaniŏla, inexistente en la realidad,
pero formalmente necesaria para gramaticalmente formar ese gentilicio.
El
gentilicio español procede del latín medieval Hispaniŏlus, pero no a través de
un supuesto *españuelo, lo cual lingüísticamente cabría si tuviese su origen el
gentilicio en la lengua castellana (como majuelo, espejuelo, señuelo, abuelo,
hijuela etc.); pero ese sufijo diminutivo “-ol” de un gentilicio no es el
apropiado de la lengua castellana para formar gentilicios.
El correspondiente sufijo en español a
“-ol” es “-uelo”, que se emplea como en los ejemplos anteriores, y también en
sentido despectivo como en ladronzuelo, pero ese sufijo, con matices de
diminutivo o de despectivo, no se emplea en lengua española para formar
gentilicios.
Toda la anterior argumentación nos lleva a afirmar que el gentilicio
“español” es un exónimo, es decir no creado por los propios españoles en
ninguna de sus principales formas: español o espanyol; luego veremos otras
formas del gentilicio.
Entonces hay que buscar otro origen del
étimo “español”, y además deberemos preguntarnos el porqué de esa forma
diminutiva de ese gentilicio.
Ese origen se justifica con el provenzal “espagniol” que según
la zona por la cual se ha expandió se escribió luego como espagnol, espanyol,
espanhol o espanhou, en dialecto languedociano, el penúltimo, y en gascón, el
último.
El origen provenzal del gentilicio es el verdadero, y no a
través de un supuesto “españuelo”, inexistente, ni tampoco a través del
italiano spagnuolo.
Hispanus e hispanicus, son étimos medievales, en relación con la Hispania
romana o visigoda, el primero como gentilicio substantivo o adjetivo y el
segundo como adjetivo, al igual que las parejas gallus/gallicus,
francus/francicus, germanus/germanicus, y también Iberus/ibericus.
Esos étimos no se emplearon como gentilicios de los nuevos
reinos hispanos. Se empleó un gentilicio diminutivo exónimo, derivado de
“hispaniolus” y de “*Hispaniola”. (Literalmente pequeño hispano y pequeña
Hispania).
V.-Expansión
generalizada de dicho gentilicio
Debiendo haber tenido el gentilicio
sólo ese sentido cuando surgió, en recuerdo de la gran Hispania, que todavía lo
era en época goda, y ya luego fue adquiriendo un significado más lato y
aglutinador de lo español, a medida de que ese sentimiento de pertenecer a la
etnia hispánica se fue difundiendo y creciendo por toda la Península.
Hispanus y su plural hispani, así como
hispanicus e hispanici han llegado al Español actual como hispano/s e
hispánico/s, empleándose en ciertos casos como étimos adjetivales alternativos
de Hispania o de España, muy frecuentes en la América Hispana.
Sin embargo el gentilicio propio de los
españoles tiene el origen provenzal “espaignol”, con perdón por la redundancia.
El corónimo “España” apareció mucho más tarde al formarse dicha Nación y derivó
directamente de Hispani
VI.- La Gothia com tierra de gothi=godos./ La Septimania
Liberada de
moros la Septimania, gran parte de los refugiados regresaron a esa zona
languedociana, en donde se creó el Marquesado de Gothia y cuyos habitantes eran
de mayoría hispano-goda y visigoda. Gothia fue la primera Marca de los francos
contra la expansión del Califato cordobés.
La
Gothia correspondía a la antigua Septimania visigoda, e incluía el Rosellón. La
Septimania correspondía a la parte occidental de la antigua provincia romana de
la Galia Narbonense, a partir de la boca más occidental del Ródano; su parte
oriental era la Provenza, cedida por Amalarico Atalarico rey de los ostrogodos después
de la derrota de Vouillé (507 a.D.), quienes le habían ayudado a conservar
dicha provincia contra los francos que intentaron ocuparla.
La
Septimania debe su nombre a la VII Legión romana, que en su día estuvo asentado
en esa zona, comprendía 8 sedes episcopales, que fueron las siguientes: Agatha
(Agde), Baeterrae Septimanorum (Béziers), Carcasum Volcarum Tectosasagum
(Carcasona), Illibéris (Elna), Narbo Martius (Narbona), Nemausus (Nîmes),
Lodeva (Lodève ) y Magalona (Maguelonne /Melquelh); además incluía las
siguientes importantes ciudades: Aquae Calidae (Amélie-les-Bains), y Portus
Veneris (Port Vendres).
Arelate Sextanorum (Arles), plaza fronteriza y disputada,
pertenecía ya a la Provenza oriental. El Marquesado de Gothia tenía las provincias
de Foix y del Rosellón con respectivas capitales de Tolosa y Elna, (y luego
Perpiñan) transformándose el conjunto de dichas provincias en el Ducado de
Gothia con sede en Narbona.
VII.-Incorporación
del Rosellón a la Marca Hispánica. Regreso al territorio de origen. La aprisio (presura)
Creada la
Marca Hispánica, ésta substituyó a la anterior Marca Gothica, pero el Rosellón
que formaba de dicha última dicha Marca, paso a reforzar a la nueva Marca
Hispánica. Los antiguos habitantes de
los territorios recuperados regresaron a los mismos; parte de sus antiguos
habitantes y descendientes, recuperaron sus tierras, mientras otros no,
debiendo acogerse éstos a la dura ley de “aprisio” (presura) de los condados de
la Marca como personal de remensa, adscrito a la gleba y principalmente se
establecieron en los condados de la zona fronteriza con Al-Andalus, que estaba
casi deshabitada.
Parte de la actual provincia tarragoní y las actuales zonas “lleidatanes” y “tortosinas”, ocupadas hasta el
S.XII por los moros, cuyas capitales eran Larida y Turtuxa (o también la última
Tartus, en el mundo musulmán.), fueron las zonas fronterizas, respectivamente
occidental y meridional del Al-Andalus con la Marca Hispánica.
VIII.-Diferentes
grafías del gentilicio y su entrada en territorio hispánico
El
gentilicio entró por los territorios de la
Marca Hispánica, donde era conocido como “espanyol”, en alusión a los
habitantes de unos fragmentados Estados cristianos trasmontanos al sur de la
Septimania. Nos referimos a los condados de la Marca Hispánica, a Aragón y a
Navarra. En el Languedoc y en la zona gascona (el apellido Espanhol, con grafía
languedociana, se encontró ya en el S.XII, cerca Toulouse). En la Marca
Hispánica hasta el S.XIII se habló un dialecto languedociano, próximo al
provenzal, y en la zona gascona de la Marca, se les llamaba espanhòus. En el Valle
de Arán (parcialmente), Canfranc, Valcarlos y en algún otro valle bearnés del
alto Pirineo occidental.
El gentilicio espagniol, exónimo de origen occitano oriental
(provenzal) entró en la Península desde el Languedoc como espanhol,
precisamente por la zona oriental de la Marca Hispánica en los siglos del IX al
XI en donde se asimiló a espanyol, luego se propago rápidamente a los demás
reinos cristianos pirenaicos como espanyol en Aragón y Navarra y espanhou en
zonas gasconas como el valle de Arán y algún valle del Pirineo en Aragón y
Navarra, que en su día se habló el bigorrés o el bearnés.
En la zona vasca entró como espanyol y español, en áreas de
influencia castellana. En Galicia y Portugal llegó en el primer tercio del
siglo XIII en la forma de espanhol, y por último en Castilla se introdujo en la
segunda mitad del siglo XIII en la forma de españon, y luego cambió a español.
IX.-El fonema/ɲ/,
correspondiente a la letra “ñ”
La letra {ñ} nació en Castilla para
sustituir a los dígrafos latinos {nn}, {mn}, {gn}, {ng}, {ni} y {ne} que
corresponden al mismo fonema /ɲ/ del Alfabeto Fonético Internacional (AFI),
que representa un sonido de una consonante nasal y palatal. Ejemplos:
cannabis>cáñamo; annus>año damnum>daño; somnus>sueño
pugnus>puño; signalis>señal; stringere>estreñir; ringere>reñir;
senior>señor; Catalunia>Catalonia>Catalunia>Cataluña; y vinea>
viña, viñedo.
La letra {ñ} la tienen otros idiomas con el mismo o diferente
valor fonemático, pero su defensa es un símbolo de la defensa de la hispanidad
y españolidad de la lengua española.
X.-El gentilicio español en el reino de
Castilla. Polémica entre
Menéndez Pidal y Américo Castro sobre el gentilicio español
Dicho
gentilicio llegó al reino de Castilla en el siglo XIII, deformado en espanión, en el reinado de Alfonso X, el
Sabio, rectificado luego en español. Sin embargo todavía en el siglo pasado Don
Ramón Menéndez Pidal llegó a defender el supuesto étimo “espanión” como origen
del gentilicio español, hasta que con datos documentados, Paul Aebischer
demostró que el étimo español era de origen provenzal.
Américo Castro fue el primero que defendió la teoría de
Aebischer en relación con la etimología del gentilicio “español” en contra de
lo que todavía sostenía su profesor Menéndez Pidal, que se empecinaba en que
español venía de“espanión/españon”.
Aunque Castro ponía como ejemplo el gentilicio francés “créole”
(=criollo), complejo gentilicio procedente del portugués “crioulo”, y como
glotónimo con diferentes dialectos; quizás no sea el ejemplo demasiado
afortunado, aunque en realidad existen muy pocos gentilicios “diminutivos” en
francés (que terminen en “ol”).
XI.-Gentilicios franceses
terminados en {-ol}
Mediante un diccionario francés “reverso”
(ordenado por las letras finales de las palabras), encontramos las palabras que
terminan en “-ol”, entre las que encontramos algunas próximas a gentilicios
como “romagnol” (= romagnuolo, en italiano), habitante o dialecto relativo a la
region de la Romagna en Italia; cerdagnol, originario de la Cerdagne/Cerdanya o
relativo a esa región; cévenol,
originario o relativo a la zona de los montes Cévennes. No aparecen más
palabras en el diccionario reverso con significación de gentilicio. (Aparece la
palabra mongol, que no es un gentilicio diminutivo, sino una etnia).
El gentilicio diminutivo, tiene
en francés un carácter
afectivo: romagnol, principalmente como glotónimo, en relación a un dialecto
local de la Romagna; cerdagnol, en relación con el alto valle del Carol, en la
Cerdaña francesa; cévenol, se aplicó en un principio a una compañía de turismo
de la región de los Cévennes, cuya palabra luego se extendió a todo lo relativo
de la zona.
XII.-Anexión a la
Corona de Aragón de los reinos taifas de Lérida y de Tortosa
Volviendo
a las zonas lleidatanas y Tortosinas, diremos que fueron reconquistadas sus
capitales, Lérida y Tortosa, por Ramón Berenguer IV el Santo, que como príncipe
consorte de la Reina de Aragón, Petronila, otorgó en su nombre a dichas
ciudades y tierras el título de Marquesado dentro del Reino de de Aragón.
Ya que como Conde de Barcelona no tenía en derecho feudal, la
potestad de otorgar dignidades superiores a la suya. Dicha unión dinástica
entre un reino y un condado favoreció a ambos estados, pero dio realce a los
condes, que no sólo eran condes, sino también Reyes de un estado coaligado, lo
que les permitía conquistar tierras al amparo de un reino, no feudatario.
XIII.-Herencia
del condado del Rosellón
Alfonso II heredó el condado del Rosellón,
al morir su conde Gerardo II sin descendencia. Ese condado lo codiciaba el
conde Hug III de Ampurias, habida cuenta de que ambos condados desde su
fundación habían estado largo tiempo unidos. Sin embargo en su testamento,
Gerardo II entregó íntegramente todo el Rosellón a quien consideraba su Señor,
el rey de Aragón Alfonso II, quien fue reconocido de inmediato como rey
en Perpiñán.
XIV.-Frustración
de la unión del Languedoc a la Corona de Aragón
Con Pedro II, hijo de
Alfonso II, se frustró su ambiciosa política de unión de sus propios estados,
de los que era soberano con sus estados feudatarios y con los estados aliados
que le reconocían como líder de una confederación occitano-aragonesa-catalana,
lo cual hemos detallado en el anterior ensayo, dedicado a la etimología del
corónimo Catalunya y de sus gentilicios.
En el año anterior de 1212, había
participado victoriosamente en la batalla de las Navas de Tolosa (Jaén), en
cuya ocasión manifestó: “Nosaltres som tots espanyols”, como figura en las
crónicas de la Corona de Aragón (Llibre del Rey en Pere d’Aragó e dels seus
antecessors passats, de Bernat Desclot).
XV.-Anexión a Cataluña
del Principado de Catalunya Nova
Jaime I, Rey de Aragón, y conde
independiente de Barcelona (que ya había ya roto su dependencia feudal con
Francia), pasó ambos Marquesados a formar parte de Cataluña, deslindando su
frontera con el Reino de Aragón. También creó el “Concell de Cent de
Barcelona”.
Dichos Marquesados probablemente fueron
asignados al Principado de Cataluña por
la mayoría de población catalana que había ocupado esas zonas, pero no pudo
hacerse formalmente antes, cuando el Conde de Barcelona era feudatario del Rey
de Francia.
El título de Príncipe consorte, adquirido
por el Conde Ramón Berenguer IV por su matrimonio con la Reina Petronila, dio
origen al Principado de la llamada Catalunya Nova, formada por los citados
marquesados, uniéndose a los condados de la Cataluña Vella. Cataluña empezaba a
estructurarse. Alfonso II la definió y divulgó para un futuro próximo, Jaime I
la oficializó, Pedro III la engrandeció y Pedro IV la estructuró jurídicamente
en un Principado.
XVI.-El Principado de Cataluña
La
primera referencia explícita al Principatus Cathaloniense se encuentra en la convocatoria de las Cortes
de Perpiñán, de 1350, presididas por el rey. La
primera referencia explícita al Principatus
Cathaloniaese encuentra en la convocatoria de las Cortes de Perpiñán,
de 1350, presididas por el
rey Pedro IV el Ceremonioso.
Cathalonia universa es un término empleado en las Cortes
de Barcelona de1283 y posteriormente en una disposición de Jaime I de 1244, para
referirse a todo el territorio catalán. Dicho término lo emplearon en los
gobiernos de Mallorca, Perpiñán, e Ibiza. Incorporados luego a la Corona
de Aragón a través del Principado de Cataluña.
XVII.-Últimas
incorporaciones al Principado
En 1386 se incorpora
el condado de Ampurias, cuya primera sede estuvo en San Martín de
Ampurias, trasladándose luego a Castellón de Ampurias para evitar la piratería.
En 1512 se
une el Valle de Arán definitivamente a la Corona de Aragón, también
llamado Val d’Aran o Vath d’Aran. Ya se había declarado anteriormente
feudatario de Alfonso II con la condición de que su conde fuese también el de
Cominges. En dicha zona se habló el vasco hasta el inicio del segundo milenio,
y hoy junto al castellano y catalán se habla un dialecto gascón.
En 1413 se incorporó
el condado de Urgel, y en 1491 se incorporó el condado de
Pallars Sobirà. Zona que no fue nunca ocupada por los moros taifas de Balaji (Balaguer),
que sólo ocasionalmente habían traspasado su congosto de acceso: el Congost dels
Collegats.
XVIII.-Los
primeros en ser llamados espagniols/espanyols
Paradójicamente los que
luego fueron catalanes, fueron los primeros en ser llamados españoles y los
primeros españoles de todos los reinos cristianos, lo cual no es de extrañar
porque eran los descendientes de los habitantes de la primera Hispania Citerior
y de la “Provincia Tarraconensis, primeras provincias romanas en Hispania”, y
que temporalmente, durante dos años, fue Tarraco la sede del Imperio romano, al
establecerse en ella por ese tiempo el Emperador Octavio Augusto.
Hecho que los tarraconenses todavía resaltan
con orgullo con cancioncillas evocadoras de su gloriosa “Imperial Tarraco, la
de las ciclópeas murallas”, y, por rivalidad con Reus, añaden a la copla el
estribillo: “en aquella època, Reus ni tan sols no existía”.
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