EL ORIGEN OCCITANO- PROVENZAL DE “ESPAGNIOL”


Ii.- EL ORIGEN OCCITANO- PROVENZAL DE “espagniol”

                                          Índice
I.-La Marca Hispánica, una de las Marcas del Imperio Carolingio.
II.-Les Espagniols.
III.-Formas del gentilicio y su primera expansión.
IV.-Etimología del Español.-
V.-Expansión generalizada de dicho gentilicio.
VI.-La Gothia com tierra de gothi=godos./ La Septimania.
VII.-Incorporación del Rosellón a la Marca Hispánica. Regreso al territorio de origen. La aprisio (presura).
VIII.-Diferentes grafías del gentilicio y su entrada en territorio hispánico.
IX.-El fonema/ɲ/, correspondiente a la letra “ñ”.
X.-El gentilicio español en el reino de Castilla. Polémica entre Menéndez Pidal y Américo Castro sobre el gentilicio español.
XI.-Gentilicios franceses terminados en {-ol}.
XII.-Anexión a la Corona de Aragón de los reinos taifas de Lérida y de Tortosa.
XIII.-Herencia del condado del Rosellón.
XIV.-Frustración de la unión del Languedoc a la Corona de Aragón.
XV.-Anexión a Cataluña del Principado de Catalunya Nova.
XVI.-El Principado de Cataluña.
XVII.-Últimas incorporaciones al Principado.
XVIII.-Los primeros en ser llamados espagniols/espanyols

ORIGEN OCCITANO-PROVENZAL DEL GENTILICIO ESPAGNIOL
I.-La Marca Hispánica, una de las Marcas del Imperio Carolingio.

El territorio de la actual Cataluña perteneció  a la romana Hispania Citerior (primera provincia romana de Hispania y la más romanizada), luego a la provincia tarraconense de dicha Hispania, posteriormente a la Hispania goda, con sedes en Barcelona, Tolosa y Toledo, y finalmente al Imperio carolingio que ocupó dicho territorio como frontera, línea defensiva o “marca” contra el-Andalus en Barcelona y el el río Llobregat al principio y luego en Tarragona y el río Francolí, al reconquistarse el campo de Tarragona casi un siglo y medio después.

Esa marca carolingia en Hispania se llamó posteriormente, a partir del S.XVII la Marca Hispánica, antes no tenía ningún nombre ni era Unidad político-administrativa al estar formada por condados que dependían directamente de los monarcas carolingios y luego de los reyes capetos de Francia. Dicha Marca carolingia substituyó a la Marca de Gothia, establecida en la Septimania , que sí era una unidad político- administrativa, regida por un marqués, o duque (dux), en función de la importancia o cantidad de los condados que bajo la autoridad de un rey regía.

Dichas Marcas fronterizas defensivas no sólo comprendían su primera línea defensiva o vanguardia sino que la zona defensiva se organizaba en profundidad con un territorio de retaguardia, de refuerzos y apoyo logístico, cuyo territorio proporcionaba seguridad al Imperio franco. Una vez creada esta última marca carolingia, los territorios de Aquitania, Gascuña y Septimania quedaron en una segunda línea defensiva. La nueva Marca Hispánica se reforzó con el Rosellón que había estado incluido en la Marca de Gothia.

Bajo la autoridad del monarca franco o rey francés los condes y marqueses de Tolosa y de Narbona rigieron., desde el principio y respectivamente, los condados occidentales y orientales de esa nueva Marca carolingia en Hispania, probablemente denominada Marca Hispánica, reducida al actual territorio catalán.

La primera marca del Imperio carolingio en Hispania, de oeste a este y de norte a sur ocupaba en la alta Navarra Pamplona y Sangüesa, la comarca del alto Aragón, con su condado y capitalidad en Jaca, y los condados del Sobrarbe, Ribagorza, Pallars, Urgel, Cerdaña, Conflent, Vallespir, Rosellón, Perelada, Ampurias, Gerona, Ausona y Barcelona.

Fue establecida dicha marca por Carlomagno con la conquista de Gerona en el año 795 y de Barcelona en el año 801, quedando reducida al citado territorio después de la derrota de la retaguardia de Carlomagno en Roncesvalles y constituirse Aragón en reino el año 850, al cual se incorporó el Sobrarbe y la Ribagorza occidental, uniéndose la Ribagorza oriental al Pallars.
  
A su vez los moros establecieron el límite norte o marca superior de su zona defensiva contra los francos al sur del río Llobregat, y posteriormente al sur del río Francolí.

La Marca Hispánica fue así denominada por primera vez por escrito por Petrus de Marca, Obispo de Toulouse, y asesor del Cardenal Mazarino frente a Luis de Haro para determinar la frontera de España y Francia, una vez terminadas las hostilidades entre ambos países, en la “prolongación” de la Guerra de los 30 años (1640 a 1656). La Marca Hispánica, definida como tal, no ha aparecido todavía en ni ningún documento medieval ni posterior, apareciendo por primera vez escrita así en el citado libro de Petrus de Marca.

Petrus de Marca era un gran erudito en la Historia y Geografía Pirenaica, también del litoral mediterráneo español que escribió un Libro en latín, al cesar las hostilidades de España y Francia, titulado “La Marca Hispánica”, en el cual tras unas pormenorizadas descripciones geográficas e históricas razonaba, bajo el interesado punto de vista francés, como debía quedar la frontera entre España y Francia y que territorios debían pasar a esta última nación, una vez cedido ya el Rosellón por el rey español Felipe IV a Francia como dote de la infanta Maria Teresa por su boda con el rey francés Luis XIV.

Para España y para Cataluña el Tratado de los Pirineos fue desastroso y un gran éxito para Francia, gracias a las habilidades diplomáticas de Mazarino y al asesoramiento de Pierre de Marca quien fue premiado con el arzobispado de París.

Como curiosidad añadimos que el verdadero D’Artagnan fue el aposentador del rey francés Luis XIV en la Isla de los Faisanes, cuando se celebró la Paz un año más tarde del Tratado.

Siguiendo la costumbre de los historiadores, continuaremos llamando a la frontera con Al-Andalus  Marca Hispánica, territorio que después, una vez declarase Alfonso el Casto lo que en un futuro sería Catalonia, el territorio de la primitiva Marca Hispánica pasaría a ser conocida en lo sucesivo como Catalunya Vella.

Anteriormente a la mencionada declaración, Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, Príncipe de Aragón e hijo de Alfonso el Casto, reconquistó los reinos taifas de Lérida y de Tortosa, convirtiéndolos en los marquesados del mismo nombre y cuya unión territorial pasaría más tarde a llamarse Principado Catalunya Nova. Siendo en un principio adscrito el Principado al reino de Aragón para no enfeudar sus marquesados a la monarquía capeta.

Otras Marcas carolingias Carintia y Panonia, contra los Avaros; Bretona contra los bretones; Friuli contra los eslavos del sur; Turingia contra los serbios y los checos.

II.-Les Espagniols.-A partir del principio del siglo IX, los habitantes de la zona occitana, concretamente en Provenza, llamaron “espagniols” a los refugiados visigodos, hispano godos e hispanorromanos que huían de la dominación musulmana y se asentaron en su zona. Aunque distinguían entre los “hispani” (hispanorromanos), y los “gothi” (godos), por estar regidos por leyes diferentes, sin embargo la denominación “espagniols era común a todos los refugiados de la Hispania visigoda.

            Posteriormente muchos de esos refugiados regresaron a sus tierras de origen reconquistadas, conservando ese adquirido gentilicio exónimo en sus recuperadas tierras, gentilicio que se extendió para denominar a los habitantes , primero de la Gothia (Septimania o provincia narbonense occidental), Marca recién conquistada, y como su nombre lo indica formada por un importante núcleo de godos, para luego extenderse al reconquistado sur trasmontano, donde Carlomagno creó unos condados francos que constituyeron la denominada Marca Hispánica, o nuevo limes hispánico frente a Al-Andalus.

            Los francos fundaron Gothia como una unidad político administrativa, creando el correspondiente marquesado, y luego ducado, en tanto que la Marca o limes hispánico era la frontera con el Al-Andalus constituida por una serie de condados que no tenían entre sí una relación política y dependían del rey de Francia a través de los marquesados de Tolosa y Narbona.

            A los nuevos habitantes de esas tierras, recién reconquistadas, probablemente ya se les llamó espanyols, sin perjuicio de seguir denominándose entre ellos godos, hispanorromanos o judíos, que fueron las etnias dominantes en ambas Marcas, en la Góthica y en la Hispánica.  En donde el gentilicio catalán y el corónimo Catalunya eran todavía inexistentes.

            III.-Formas del gentilicio y su primera expansión

Finalmente el gentilicio adquirió la formas siguientes: / espanyol / espanhol    /espanhou /espagnol / español y se extendió rápidamente, por todos los pequeños estados pirenaicos cristianos, y luego lentamente por todos los estados peninsulares en la forma de “español”.

            IV.-Etimología del Español

El gran lingüista suizo Paul Aebischer demostró, sin duda alguna, que el gentilicio “espagniol” se formó en la zona provenzal, libre de moros, y era el gentilicio que en dicha zona daban a los refugiados emigrantes, provenientes de la zona nororiental de la antigua Hispania goda, todavía ocupada por los invasores moros.

            Recordemos lo que la RAE dice sobre el gentilicio español: del provenzal espaignol, y este del lat. Medieval. Hispaniŏlus, de Hispania, España.

            No puede caber ninguna duda de que Hispaniŏlus es un diminutivo del latín medieval, donde el sufijo “-ŏlus” procede del sufijo diminutivo “-ullus” del latín clásico; y que además dicho vocablo es un gentilicio en relación con Hispania, pero más directamente con una supuesta *Hispaniŏla, inexistente en la realidad, pero formalmente necesaria para gramaticalmente formar ese gentilicio.

            El gentilicio español procede del latín medieval Hispaniŏlus, pero no a través de un supuesto *españuelo, lo cual lingüísticamente cabría si tuviese su origen el gentilicio en la lengua castellana (como majuelo, espejuelo, señuelo, abuelo, hijuela etc.); pero ese sufijo diminutivo “-ol” de un gentilicio no es el apropiado de la lengua castellana para formar gentilicios.

      El correspondiente sufijo en español a “-ol” es “-uelo”, que se emplea como en los ejemplos anteriores, y también en sentido despectivo como en ladronzuelo, pero ese sufijo, con matices de diminutivo o de despectivo, no se emplea en lengua española para formar gentilicios.

     Toda la anterior argumentación nos lleva a afirmar que el gentilicio “español” es un exónimo, es decir no creado por los propios españoles en ninguna de sus principales formas: español o espanyol; luego veremos otras formas del gentilicio.

     Entonces hay que buscar otro origen del étimo “español”, y además deberemos preguntarnos el porqué de esa forma diminutiva de ese gentilicio.

     Ese origen se justifica con el provenzal “espagniol” que según la zona por la cual se ha expandió se escribió luego como espagnol, espanyol, espanhol o espanhou, en dialecto languedociano, el penúltimo, y en gascón, el último.

     El origen provenzal del gentilicio es el verdadero, y no a través de un supuesto “españuelo”, inexistente, ni tampoco a través del italiano spagnuolo.

     Hispanus e hispanicus, son étimos medievales, en relación con la Hispania romana o visigoda, el primero como gentilicio substantivo o adjetivo y el segundo como adjetivo, al igual que las parejas gallus/gallicus, francus/francicus, germanus/germanicus, y también Iberus/ibericus.

     Esos étimos no se emplearon como gentilicios de los nuevos reinos hispanos. Se empleó un gentilicio diminutivo exónimo, derivado de “hispaniolus” y de “*Hispaniola”. (Literalmente pequeño hispano y pequeña Hispania).

     V.-Expansión generalizada de dicho gentilicio

Debiendo haber tenido el gentilicio sólo ese sentido cuando surgió, en recuerdo de la gran Hispania, que todavía lo era en época goda, y ya luego fue adquiriendo un significado más lato y aglutinador de lo español, a medida de que ese sentimiento de pertenecer a la etnia hispánica se fue difundiendo y creciendo por toda la Península.

     Hispanus y su plural hispani, así como hispanicus e hispanici han llegado al Español actual como hispano/s e hispánico/s, empleándose en ciertos casos como étimos adjetivales alternativos de Hispania o de España, muy frecuentes en la América Hispana.

     Sin embargo el gentilicio propio de los españoles tiene el origen provenzal “espaignol”, con perdón por la redundancia. El corónimo “España” apareció mucho más tarde al formarse dicha Nación y derivó directamente de Hispani

      VI.- La Gothia com tierra de gothi=godos./ La Septimania

Liberada de moros la Septimania, gran parte de los refugiados regresaron a esa zona languedociana, en donde se creó el Marquesado de Gothia y cuyos habitantes eran de mayoría hispano-goda y visigoda. Gothia fue la primera Marca de los francos contra la expansión del Califato cordobés.

     La Gothia correspondía a la antigua Septimania visigoda, e incluía el Rosellón. La Septimania correspondía a la parte occidental de la antigua provincia romana de la Galia Narbonense, a partir de la boca más occidental del Ródano; su parte oriental era la Provenza, cedida por Amalarico Atalarico rey de los ostrogodos después de la derrota de Vouillé (507 a.D.), quienes le habían ayudado a conservar dicha provincia contra los francos que intentaron ocuparla.

            La Septimania debe su nombre a la VII Legión romana, que en su día estuvo asentado en esa zona, comprendía 8 sedes episcopales, que fueron las siguientes: Agatha (Agde), Baeterrae Septimanorum (Béziers), Carcasum Volcarum Tectosasagum (Carcasona), Illibéris (Elna), Narbo Martius (Narbona), Nemausus (Nîmes), Lodeva (Lodève ) y Magalona (Maguelonne /Melquelh); además incluía las siguientes importantes ciudades: Aquae Calidae (Amélie-les-Bains), y Portus Veneris (Port Vendres).

     Arelate Sextanorum (Arles), plaza fronteriza y disputada, pertenecía ya a la Provenza oriental. El Marquesado de Gothia tenía las provincias de Foix y del Rosellón con respectivas capitales de Tolosa y Elna, (y luego Perpiñan) transformándose el conjunto de dichas provincias en el Ducado de Gothia con sede en Narbona.

     VII.-Incorporación del Rosellón a la Marca Hispánica. Regreso al territorio de origen. La aprisio (presura)

Creada la Marca Hispánica, ésta substituyó a la anterior Marca Gothica, pero el Rosellón que formaba de dicha última dicha Marca, paso a reforzar a la nueva Marca Hispánica.  Los antiguos habitantes de los territorios recuperados regresaron a los mismos; parte de sus antiguos habitantes y descendientes, recuperaron sus tierras, mientras otros no, debiendo acogerse éstos a la dura ley de “aprisio” (presura) de los condados de la Marca como personal de remensa, adscrito a la gleba y principalmente se establecieron en los condados de la zona fronteriza con Al-Andalus, que estaba casi deshabitada.

     Parte de la actual provincia tarragoní y las actuales zonas “lleidatanes” y “tortosinas”, ocupadas hasta el S.XII por los moros, cuyas capitales eran Larida y Turtuxa (o también la última Tartus, en el mundo musulmán.), fueron las zonas fronterizas, respectivamente occidental y meridional del Al-Andalus con la Marca Hispánica.

     VIII.-Diferentes grafías del gentilicio y su entrada en territorio hispánico

El gentilicio entró por los territorios de la  Marca Hispánica, donde era conocido como “espanyol”, en alusión a los habitantes de unos fragmentados Estados cristianos trasmontanos al sur de la Septimania. Nos referimos a los condados de la Marca Hispánica, a Aragón y a Navarra. En el Languedoc y en la zona gascona (el apellido Espanhol, con grafía languedociana, se encontró ya en el S.XII, cerca Toulouse). En la Marca Hispánica hasta el S.XIII se habló un dialecto languedociano, próximo al provenzal, y en la zona gascona de la Marca, se les llamaba espanhòus. En el Valle de Arán (parcialmente), Canfranc, Valcarlos y en algún otro valle bearnés del alto Pirineo occidental.

     El gentilicio espagniol, exónimo de origen occitano oriental (provenzal) entró en la Península desde el Languedoc como espanhol, precisamente por la zona oriental de la Marca Hispánica en los siglos del IX al XI en donde se asimiló a espanyol, luego se propago rápidamente a los demás reinos cristianos pirenaicos como espanyol en Aragón y Navarra y espanhou en zonas gasconas como el valle de Arán y algún valle del Pirineo en Aragón y Navarra, que en su día se habló el bigorrés o el bearnés.

     En la zona vasca entró como espanyol y español, en áreas de influencia castellana. En Galicia y Portugal llegó en el primer tercio del siglo XIII en la forma de espanhol, y por último en Castilla se introdujo en la segunda mitad del siglo XIII en la forma de españon, y luego cambió a español.

     IX.-El fonema/ɲ/, correspondiente a la letra “ñ”

La letra {ñ} nació en Castilla para sustituir a los dígrafos latinos {nn}, {mn}, {gn}, {ng}, {ni} y {ne} que corresponden al mismo fonema /ɲ/ del Alfabeto Fonético Internacional (AFI), que representa un sonido de una consonante nasal y palatal. Ejemplos: cannabis>cáñamo; annus>año damnum>daño; somnus>sueño pugnus>puño; signalis>señal; stringere>estreñir; ringere>reñir; senior>señor; Catalunia>Catalonia>Catalunia>Cataluña; y vinea> viña, viñedo.

     La letra {ñ} la tienen otros idiomas con el mismo o diferente valor fonemático, pero su defensa es un símbolo de la defensa de la hispanidad y españolidad de la lengua española.

            X.-El gentilicio español en el reino de Castilla. Polémica entre Menéndez Pidal y Américo Castro sobre el gentilicio español

Dicho gentilicio llegó al reino de Castilla en el siglo XIII, deformado en espanión, en el reinado de Alfonso X, el Sabio, rectificado luego en español. Sin embargo todavía en el siglo pasado Don Ramón Menéndez Pidal llegó a defender el supuesto étimo “espanión” como origen del gentilicio español, hasta que con datos documentados, Paul Aebischer demostró que el étimo español era de origen provenzal.

     Américo Castro fue el primero que defendió la teoría de Aebischer en relación con la etimología del gentilicio “español” en contra de lo que todavía sostenía su profesor Menéndez Pidal, que se empecinaba en que español venía de“espanión/españon”.

     Aunque Castro ponía como ejemplo el gentilicio francés “créole” (=criollo), complejo gentilicio procedente del portugués “crioulo”, y como glotónimo con diferentes dialectos; quizás no sea el ejemplo demasiado afortunado, aunque en realidad existen muy pocos gentilicios “diminutivos” en francés (que terminen en “ol”).

     XI.-Gentilicios franceses terminados en {-ol}

Mediante un diccionario francés “reverso” (ordenado por las letras finales de las palabras), encontramos las palabras que terminan en “-ol”, entre las que encontramos algunas próximas a gentilicios como “romagnol” (= romagnuolo, en italiano), habitante o dialecto relativo a la region de la Romagna en Italia; cerdagnol, originario de la Cerdagne/Cerdanya o relativo a esa región; cévenol, originario o relativo a la zona de los montes Cévennes. No aparecen más palabras en el diccionario reverso con significación de gentilicio. (Aparece la palabra mongol, que no es un gentilicio diminutivo, sino una etnia).

     El gentilicio diminutivo, tiene en francés un carácter afectivo: romagnol, principalmente como glotónimo, en relación a un dialecto local de la Romagna; cerdagnol, en relación con el alto valle del Carol, en la Cerdaña francesa; cévenol, se aplicó en un principio a una compañía de turismo de la región de los Cévennes, cuya palabra luego se extendió a todo lo relativo de la zona.

     XII.-Anexión a la Corona de Aragón de los reinos taifas de Lérida y de Tortosa

Volviendo a las zonas lleidatanas y Tortosinas, diremos que fueron reconquistadas sus capitales, Lérida y Tortosa, por Ramón Berenguer IV el Santo, que como príncipe consorte de la Reina de Aragón, Petronila, otorgó en su nombre a dichas ciudades y tierras el título de Marquesado dentro del Reino de de Aragón.

     Ya que como Conde de Barcelona no tenía en derecho feudal, la potestad de otorgar dignidades superiores a la suya. Dicha unión dinástica entre un reino y un condado favoreció a ambos estados, pero dio realce a los condes, que no sólo eran condes, sino también Reyes de un estado coaligado, lo que les permitía conquistar tierras al amparo de un reino, no feudatario.

     XIII.-Herencia del condado del Rosellón 

Alfonso II heredó el condado del Rosellón, al morir su conde Gerardo II sin descendencia. Ese condado lo codiciaba el conde Hug III de Ampurias, habida cuenta de que ambos condados desde su fundación habían estado largo tiempo unidos. Sin embargo en su testamento, Gerardo II entregó íntegramente todo el Rosellón a quien consideraba su Señor, el rey de Aragón Alfonso II, quien fue reconocido de inmediato como rey en Perpiñán.

     XIV.-Frustración de la unión del Languedoc a la Corona de Aragón

Con Pedro II, hijo de Alfonso II, se frustró su ambiciosa política de unión de sus propios estados, de los que era soberano con sus estados feudatarios y con los estados aliados que le reconocían como líder de una confederación occitano-aragonesa-catalana, lo cual hemos detallado en el anterior ensayo, dedicado a la etimología del corónimo Catalunya y de sus gentilicios.

     En el año anterior de 1212, había participado victoriosamente en la batalla de las Navas de Tolosa (Jaén), en cuya ocasión manifestó: “Nosaltres som tots espanyols”, como figura en las crónicas de la Corona de Aragón (Llibre del Rey en Pere d’Aragó e dels seus antecessors passats, de Bernat Desclot).

     XV.-Anexión a Cataluña del Principado de Catalunya Nova

Jaime I, Rey de Aragón, y conde independiente de Barcelona (que ya había ya roto su dependencia feudal con Francia), pasó ambos Marquesados a formar parte de Cataluña, deslindando su frontera con el Reino de Aragón. También creó el “Concell de Cent de Barcelona”.

     Dichos Marquesados probablemente fueron asignados al Principado de Cataluña por la mayoría de población catalana que había ocupado esas zonas, pero no pudo hacerse formalmente antes, cuando el Conde de Barcelona era feudatario del Rey de Francia.

     El título de Príncipe consorte, adquirido por el Conde Ramón Berenguer IV por su matrimonio con la Reina Petronila, dio origen al Principado de la llamada Catalunya Nova, formada por los citados marquesados, uniéndose a los condados de la Cataluña Vella. Cataluña empezaba a estructurarse. Alfonso II la definió y divulgó para un futuro próximo, Jaime I la oficializó, Pedro III la engrandeció y Pedro IV la estructuró jurídicamente en un Principado.

    XVI.-El Principado de Cataluña

La primera referencia explícita al Principatus Cathaloniense se  encuentra en la convocatoria de las Cortes de Perpiñán, de 1350, presididas por el rey. La primera referencia explícita al Principatus Cathaloniaese encuentra en la convocatoria de las Cortes de Perpiñán, de 1350, presididas por el rey Pedro IV el Ceremonioso.

     Cathalonia universa es un término empleado en las Cortes de Barcelona de1283 y posteriormente en una disposición de Jaime I de 1244, para referirse a todo el territorio catalán. Dicho término lo emplearon en los gobiernos de Mallorca, Perpiñán, e Ibiza. Incorporados luego a la Corona de Aragón a través del Principado de Cataluña.

     XVII.-Últimas incorporaciones al Principado

En 1386 se incorpora el condado de Ampurias, cuya primera sede estuvo en San Martín de Ampurias, trasladándose luego a Castellón de Ampurias para evitar la piratería.

    En 1512 se une el Valle de Arán definitivamente a la Corona de Aragón, también llamado Val d’Aran o Vath d’Aran. Ya se había declarado anteriormente feudatario de Alfonso II con la condición de que su conde fuese también el de Cominges. En dicha zona se habló el vasco hasta el inicio del segundo milenio, y hoy junto al castellano y catalán se habla un dialecto gascón.

     En 1413 se incorporó el condado de Urgel, y en 1491 se incorporó el condado de Pallars Sobirà. Zona que no fue nunca ocupada por los moros taifas de Balaji (Balaguer), que sólo ocasionalmente habían traspasado su congosto de acceso: el Congost dels Collegats.

     XVIII.-Los primeros en ser llamados espagniols/espanyols

Paradójicamente los que luego fueron catalanes, fueron los primeros en ser llamados españoles y los primeros españoles de todos los reinos cristianos, lo cual no es de extrañar porque eran los descendientes de los habitantes de la primera Hispania Citerior y de la “Provincia Tarraconensis, primeras provincias romanas en Hispania”, y que temporalmente, durante dos años, fue Tarraco la sede del Imperio romano, al establecerse en ella por ese tiempo el Emperador Octavio Augusto.

     Hecho que los tarraconenses todavía resaltan con orgullo con cancioncillas evocadoras de su gloriosa “Imperial Tarraco, la de las ciclópeas murallas”, y, por rivalidad con Reus, añaden a la copla el estribillo: “en aquella època, Reus ni tan sols no existía”.

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