ANEXO III.- los catalauni galli-belgae.

Anexo iii.- los catalauni galli-belgae.

A.-) Los catalauni galli-belgae.

En la antigua Galia junto al río Marne (Matrona) en la región de la Campania gálica (actual Champagne) estaba asentado un pueblo galo, de origen belga, que habitaba en un recinto celta, que al igual de todos los recintos celtas fortificados de la Galia se llamaba “oppidum” que precisamente significa ciudad dentro de un recinto fortificado o amurallado.
A dicho pueblo se le conocía como “Durocatalaunum” o sencillamente “Catalaunum”, y a su Oppidum se le conocía por el mismo nombre. “Catalaunum” es también un topónimo de ciudad amurallada que no tiene nada que ver, en absoluto, con el topónimo corónimo “Catalaunia de las Crónicas pisanas”, salvo el de compartir biunívocamente todos los étimos, es decir que tienen idénticos gentilicios.
Dicho pueblo y correspondiente Oppidum se encontraban en la comarca a la que dio nombre y en donde se libró la célebre Batalla de los Campos Cataláunicos, en latín: “Campi Catalaunici Proelium”, idioma en que los amanuenses describieron dicha batalla. 
Ya dijimos que campus/campi, respectivamente en singular y en plural, significaba en tiempos antiguos: campo/campos de batalla, de razias o de incursiones bélicas; también donde acampaban unos ejércitos o unas tropas para realizar una campaña bélica o bien donde se instalaban campamentos de tropas más o menos estables
Citamos los “campi gothorum” de los cuales se tiene noticia existió uno en Aquitania y otro en Hispania, que debieron tener un cierto carácter de permanencia para ser recordados, pero seguramente existieron en su día muchos más de dichos campos.
Pero los campos de batalla son generalmente conocidos por el nombre del lugar de la batalla, y este es el caso “los Campos Cataláunicos”, que eran campos tradicionales de batallas, pero que tenían el nombre de la tribu gala de origen belga que había habitado con anterioridad en esa zona.
Los “Catalaunes” (Catalauni en latín) son un pueblo belga cuyo nombre celta catu-vell-aunos significa "el mejor en la lucha." Su territorio estaba dentro de la zona actual de Châlons-en-Champagne (Marne).
Se sabe muy poco de ellos. Julio César, en sus Comentarios sobre la Guerra de las Galias, no los cita. Los historiadores consideran que la tribu “Catalaunes” eran dependientes de los Rème, cuyo centro político era Durocortorum, la actual ciudad de Reims, a una distancia de 45 km de Châlons-en-Champagne, una ciudad cuyo nombre deriva de Catalaunum, a veces llamada Duro Catalaunum, guarnición romana situada en el camino de “Agripa”, en una de las islas del Marne, en torno al año 20 a C.
Los galos tenían una gran población en La Cheppe, en un lugar del llamado antiguo Châlons, el Oppidum generalmente se llama "el campamento de Atila", el "azote de Dios" habiéndolo utilizado, según la leyenda, como campo atrincherado en la batalla de los “Campos de Châlons” (20 de junio de 451)
Châlons (Châlons-en-Champagne sur Marne) fue una de las estaciones del itinerario, “Durocatalaunos”, de Antonino. (Fuente Abad Puiseux).
Esta parte de los “catalaunes” celtas de origen belga la hemos traducido del francés de la fuente arriba citada.
Otros historiadores sitúan el campo de batalla en los márgenes del Sena, habitados por los Parisii, en un lugar llamado “Locus Mauriacus”.
Además enfatizamos, como ya lo hemos hecho antes, que ese pueblo galo-belga no tiene ninguna relación directa con la formación del gentilicio català o del corónimo Catalunya, que hemos analizado, salvo compartir los mismos gentilicios, como consecuencia de compartir la misma raíz o lexema.
Hubo una unión de una rama de los “Catalaunes” (catalauni) galos de estirpe belga, que habitaban en la zona de la batalla de los “Campos de Châlons” con los volcos (volcae), que se establecieron en el sur de la Galia, en la zona pirenaica y en la provincia narbonense. Debieron de establecerse en dicha zona, según Estrabón, cuando lo hicieron los volcos tectosagos, a principios del S.II a C.
Los pueblos históricos se establecieron donde las fuentes fiables históricas lo atestiguan, de lo contrario cualquier suposición es una mera conjetura, insistimos en ello por si alguien erróneamente pudiera pensar que esos “Catalaunes” galo-belgas pudieran haber dado directamente el nombre a Catalaunia. No dudamos sin embargo que en las citadas zonas aquitanas y narbonenses puedan haber dejado vestigios dichos “catalauni”.
En la época romana, los volcos, ocuparon una zona entre el río Garona (Garumna) y el río Ródano (Rhodanus), con los montes Cevennes, como límite norte (Cebenna mons), correspondiéndose aproximadamente a dicha zona con la provincia romana de la Galia Narbonense.
Los volcó (volcae) se dividieron en dos tribus, que ocuparon en el sur de la Galia dos regiones claramente separadas, los arecómicos se fueron al este, viviendo entre los ligures narbonenses, en tanto que los tectosagos, juntos con una rama de los catalaunes se dirigieron al oeste, viviendo junto a los aquitanos y los tolosates. Ambos territorios estaban separados por el río Hérault (Arauris) o una línea entre el río Hérault y el río Orb (Orbis), a poniente de Agde (Agatha).
Según la Geografía de Ptolomeo, las ciudades de los tectosagos fueron Illiberis (Elna), Ruscino (Perpiñán), Tolosa (Toulouse), Colonia Cessero (Sant Tibèri), Carcaso (Carcasona), Baetirae (Béziers) y Colonia Narbona (Narbona).
Los volcos tectosagos se establecieron en las citadas zonas y ciudades en el segundo siglo d.C., y según dice la historia francesa a dicha tribu “volcae” se le unió una rama del galo belga “Catalaunes”, en su marcha al sur de la Galia.
Consecuentemente a esa emigración hacia el Sur del pueblo galo “catalaunum”, asentado en los lugares citados, no debiera extrañarnos el hecho de encontrar nombres y apellidos en esa zona de la Septimania o antigua provincia narbonense, relacionado con el gentilicio galo “catalaunus” del pueblo “catalaunum” antes del S.XIII, es decir antes de que se divulgase el nuevo gentilicio “catalán” de los habitantes del Principado de Cataluña.
B.-Los campi catalaunici, como comarca del pueblo catalaun y como lugar de la batalla más importante de la cristiandad:
Sobre el significado del Campo de Batalla, las fuentes a priori ofrecen dos conceptos: el que se refiere al “campo” como el lugar donde se desarrolla la acción bélica; y el que lo señala como “teatro” que confiere a la batalla su carácter particular, el de “batalla campal”, diferente del de otros combates que se desarrollan en otros escenarios en (las murallas o calles durante el asalto de una ciudad, etc.). Esta característica especial daría a la “batalla”, según Duby, su carácter simbólico de “palestra” en la que los campeones, acompañados de sus fieles, luchan ante Dios como en un épico duelo judicial.
En el siglo V d.C poco quedaba del Imperio Romano que todos conocemos por la historia, la literatura y el cine. Degenerado el Imperio y desdibujadas las legiones romanas, desde las ruinas de dicho Imperio emergió un zarpazo de puro orgullo imperial.
La Batalla de los campos Cataláunicos congregó el talento restante imperial antes de su caída. Aecio y Teodorico contra Atila. Un Imperio en ruinas ayudado por un pujante reino visigodo romanizado y por otros aliados contra el bárbaro pueblo huno.
Fueron los visigodos quienes hicieron huir a Atila. Aecio “Magister Militum” y Jefe de las fuerzas aliadas contra Atila, quien, habiendo resultado muerto Teodorico en la batalla, disuadió a su hijo Turismundo de no perseguir a los hunos y derrotarles totalmente. Jordanes narra con soltura y buen cálamo la historia de dicha batalla.  
El hecho de que dichos campos de batalla tuviesen el nombre de una tribu gala de origen celta, que no consta que interviniese en dicha batalla, nos parece inconsistente con el simbolismo épico que debiera evocar el nombre de tal batalla, una de las más trascendentales de la historia y de la cristiandad.


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