ANEXO VI.- evolución de los procesos fonológicos de la lengua catalana.
Anexo vi.- evolución de
los procesos fonológicos de la lengua catalana.
A.-La
evolución de una lengua se manifiesta en sus procesos fonológicos, que
indudablemente dependen de sus estratos.
Los procesos de asimilación, de
disimilación como la metátesis, la prótesis y la epéntesis, el rotacismo, la palatización y la
africación, la elisión o la lenición de fonemas (en este caso una consonante
fuerte pasaría a débil-lenis, lo que podría darse por medio de una sonorización
o una espirantización), ensordecimiento y sonorización, (que pueden
darse ante consonantes de sonoridad opuesta a la que sufre el proceso
fonológico o ante pausa), las síncopas (inicial o aféresis, la intermedia y la
final o apócope) y la geminación (consonante doble y con doble pronunciación, normalmente
producida por una asimilación de consonantes). Las oclusivas sonoras /b, d, g/, entre vocales
tienen una articulación aproximante, mientras que en el resto de contextos
fonémicos suenan como oclusivas.
En muchos casos esos procesos
constituyen reglas que generalmente se cumplen, salvo excepciones, y ayudan a
investigar la evolución de un lenguaje. Ejemplos de algunos de los
anteriores procesos:
Síncopa
media: hominem > *homne > home (=hombre). Apócope:
Panem>*pan>pa (= pan). Palatalización: diurnalis>jornal (=jornal). Africación: xacal (tʃacal), en voces
provenientes del castellano, ya que la africación /tʃ/ corresponde a la lengua
castellana, mediante el dígrafo {ch}.
La fonología del catalán medieval se conoce en función de la
investigación de la evolución de los fonemas de dicha lengua a lo largo del
tiempo, habiendo sufrido muchas transformaciones para llegar al catalán actual,
no sólo debido a la natural evolución diacrónica o sincrónica temporal, sino
también a los adstratos recibidos, causados por los movimientos migratorios. La
conquista y ocupación de nuevos territorios por los reinos cristianos en la
Reconquista, conlleva movimientos migratorios para ocupar esos territorios.
B.-El alfabeto catalán actual
El alfabeto catalán actual deriva
del alfabeto latino, tiene 26
letras, de las cuales la “y” y la “w” se emplean sólo en palabras extranjeras.
Tiene las mismas vocales que el castellano y además otras como la {a}
abierta anterior (o central), no redondeada de fonema
/ä/; el fonema de la vocal neutra /ə/, que es atona y puede
corresponder a un alófono de los grafemas {a} y {e}; y tiene los alófonos
abiertos correspondientes a los grafemas {e} > /ε/ y {o}
> /ɔ/.
Tiene las mismas consonantes que el
castellano, y además otras propias.
Se supone que en S.XII se ensordecieron las siguientes consonantes
finales: /b/ > p, /d/ > t y /g/ > k; hoy día no siempre se pronuncian:
amb> (am), club> (clup), dissabte> (dissapte).
Son fricativas (aproximantes) las siguientes
consonantes entre vocales: /b/> (β),/d/> (ð), /g/> ( γ)-{entre: a, o, u}-, que conservan el
nombre de su letra, añadiendo el adjetivo fricativa al alófono, p.ej: (β)=fricativa labial sonora, (ð)=fricativa dental sonora y ( γ)=fricativa velar sonora.
Además el catalán tiene los siguientes
fonemas propios:
El
grafema {g} tiene además el alófono /ʒ/ delante de /e/ y de /i/, e igualmente
al grafema {J} le corresponde el mismo alófono /ʒ/ delante de todas las
vocales.
El grafema {ç} de origen germánico, franco
y visigodo, le corresponde el fonema /s/, que es una “s” fuerte.
El grafema {l
} y fonema>/ɫ/ “aproximante lateral
alveolar velarizado”, de pronunciación muy particular y diferente al fonema /l/
lateral castellano.
No hace mucho tiempo se distinguían los
fonemas /b/ y /v/, de las mismas letras, en toda Cataluña, actualmente la
distinción ha desaparecido en muchas zonas y tiende a desaparecer.
Los grafemas {s}, {ss}, {c} (delante de e,
i), {ç} (delante de a, o, u), representan el sonido s fuerte y sordo,
representado por el fonema /s/ dorso-alveolar.
A la letra {z} catalana le corresponde el
fonema sonoro /z/ con el sonido de la “s” intervocálica europea.
La letra {x} catalana corresponde al
fonema /x/, como taxis en unos casos y en otros al fonema /ʃ/ como xafar,
xafardeig
Dígrafos
en catalan:
Al dígrafo {ll} le corresponde el fonema / ʎ / “palatal lateral”, fonema muy catalán. El
castellano antiguo tambien tenía ese fonema, pero actualmente salvo algunas
excepciones, dicho fonema ha sido substituido por el fonema /j/,
correspondiente al grafema {y}, debido al fenómeno fonológico del yeísmo, de
influencia mozárabe y árabe.
El dígrafo {rr} “erre vibrante” > /r/; y el dígrafo {ss} > /s/
“ese sorda”
Al grafema geminado {l·l}, “l geminada” le
corresponde el fonema /ɫɫ/. Nunca se encuentra al principio o final de palabra.
Es de doble pronunciación, como en latín.
El dígrafo {ny}, corresponde a la {ñ}
castellana, al dígrafo {gn} francés e italiano, y al dígrafo {nh} occitano o
portugués, de fonema /ɲ/, “nasal palatal”. Al dígrafo {ng} corresponde al
fonema /ŋ/ nasal velar.
También
se consideran dígrafos:
{ig} “intervocálico o después de vocal
final”>/dʒ/>/tʃ/; {ix} “intervocálico o después de vocal final de
palabra”> /t ʃ/, / ʃ /, o /ʒ/.
Fonemas africados
El catalán actual tiene los fonemas
africados: /tʃ/ sordo y /dʒ/ sonoro, como chapa /tʃapa/ y Cambodgia
/kambodʒia/.
El fonema/tʃ/ corresponde al dígrafo
castellano {ch} y chapa. Se escribe con la ortografía “txapa”, al igual que
“txiki” o “etxea” en vascuence.
Sonidos africados se african con una
oclusiva /d/ y /t/ seguidas respectivamente de las fricativas sonoras y sordas,
/ʒ/ y /ʃ/ para formar, también respectivamente, los fonemas africados /dʒ/ y
/tʃ/.
“Yeismo” versus
“Lleismo”
En la Edad Media y hasta el S.XVI se conservó íntegramente el fonema
lateral palatal /λ/, correspondiente al dígito {ll}, tanto en
Cataluña como en la vieja Castilla, sin embargo la población cristiana, repobladora
de los territorios reconquistados al islámico Al-Andalus, entró en contacto con
la mozarabía de esos territorios que si bien conservaban en parte sus propios
romances neolatinos, estaban éstos muy arabizados, escribiéndose incluso sus
jarchas en aljamiado.
Los mozárabes
además hablaban también en un árabe vulgar local, y cuando hablaban en su
romance arabizado lo hacían con fonética árabe no con la latina, que si bien
tenía muchas similitudes con esta última, también había grandes diferencias entre
ambas fonéticas.
Una de dichas
diferencias consiste en que la lengua árabe no tiene el fonema /λ/, por lo cual pronunciaban los mozárabes el
dígito {ll} como si fuese una {y} al que corresponde el fonema básico /j/, semiconsonante conscriptiva prepalatal o palatal
con varios alófonos, según los dialectos, que varían desde el citado fonema/j/
al aproximante palatal /ʝ̞/ , en cuyo caso se trata de una yodización del
fonema/λ/, y que da
origen a los alófonos: [ɟ͡ʝ] (africada prepalatal sorda) > [ʤ] (africada prepalatal
sonora)> [ʒ] fricativa post alveolar o prepalatal sonora> [ ʃ ] (
fricativa post alveolar o prepalatal sorda), pronunciándose este último
chicheante con rehilamiento en Argentina
y Uruguay.
En el S.XVIII este proceso de
deslaterización palatal, llamado yeismo, estaba ya visiblemente
generalizado en Andalucía, incluida la población repobladora, conservándose,
sin embargo, la pronunciación lateral palatal del dígito {ll} en los antiguos
territorios de los reinos cristianos medievales. (Fenómeno fonológico llamado “lleismo”
por oposición al “yeismo”.
En los siglos XIX y XX se inició un
fenómeno migratorio desde las zonas yeístas a las zonas lleístas, con un gran
aumento del yeismo en España que sigue aumentando con la población yeísta hispano
americana y la población de lengua árabe, emigrada a España en el siglo pasado
y en el actual.
En Cataluña hay actualmente una zona
costera de mayoría yeísta, una zona central mixta y otra zona noroccidental de
mayoría lleísta.
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