ANEXO VII.- la evolución del catalán de los siglos viii al xvi.

Anexo vii.- la evolución del catalán de los siglos viii al xvi.

Los primeros siglos, del VIII a la segunda mitad del siglo XI corresponden al proto romance común catalano-languedociano y a la formación de dicha lengua que paulatinamente se va separando del latín vulgar y del sermo rusticus, adquiriendo el idioma una identidad propia.
En la segunda mitad del S.XI aparecen algunos documentos en romance catalán y ya a finales del S. XI aparecen las Homilías de Organyà con comentarios sobre fragmentos de su texto.
De los siglos XII al XV se desarrollo el catalán antiguo, llamado catalanesc o romanz (catalanesc: añade al adjetivo catalan el sufijo -esc, derivado del latín tardío –iscus), de difusión limitada dicho sufijo en todos los romances y aplicado al catalán con un carácter trovadoresco y por influencia de los dialectos Occitanos norteños: llemosí, alvernés y provenzal. Frases como: Parlem lo bell catalanesc, lo pus bell del mond, nos recuerda el llemosí o lemosino del gran trovador del amor cortés, Bernat de Ventadorn, recordado por su maestría y popularización del estilo “trovar leu” (estilo trovadoresco de poesía ligera). Su estilo y su lenguaje influyeron en la mayoría de los trovadores occitanos, incluidos los catalanes.
A partir del S.XII se empezó a escribir en romance occitano en Cataluña, a cuya familia lingüística pertenecía el dialecto catalano-languedociano, sin embargo la poesía trovadoresca escrita se inició en Cataluña, no en el citado dialecto sino en la culta variedad lemosina del provenzal (koiné literaria) hasta el S.XV, en que se abandonó el lemosín por un floreciente catalán, llamado también valenciano, por haber nacido con el gran poeta y caballero valenciano Ausias March, uno de los más insignes escritores del Siglo de Oro valenciano.
La literatura catalana se inició antes con la prosa que con la poesía, ya que ésta última muy numerosa se escribía en el provenzal literario, principalmente en dialecto lemosino, que por cierto en la Edad Media no se diferenciaba demasiado del catalán hablado y que, aún con matices propios, era perfectamente entendible la koiné lemosina por el catalán culto.
Podríamos citar a los conocidos trovadores de la zona catalana pero la historia literaria trovadoresca corresponde al romance occitano-provenzal en la cual se incluía el catalán antiguo o catalanesc, por lo que no citaremos ningún trovador, excepto el más importante de ellos, el ya citado Bernat de Ventadorn.
Las grandes crónicas, en prosa, catalanas de las gestas de los siglos XIII y XIV
La primera crónica conocida es una traducción del latín al catalán como “Gestes dels Comptes de Barcelona” (Gesta comitum barchinonensium), escrita en latín a finales del S.XI y publicadas en catalán en el último tercio del S.XIII. 
“El Llibre dels feyts”, fue dictado por Jaime I a un amanuense pocos años antes de morir, ya que Jaime I era iletrado, aunque no inculto para su época, por lo tanto fue escrito antes de la fecha de su muerte en 1276, y publicado más tarde, ya que fue revisado y con un prólogo añadido muy culto, escrito supuestamente por una persona cultivada y erudita. En dicho libro aparece, por primera vez, el corónimo de Cathaluñia (n con tilde), ya que escrito como Catalunya, con el dígrafo {ny}, fue posterior al S.XIII. Se conservó todavía su gentilicio en la forma de catalan hasta finales del S.XIV, transformándose a partir de entonces en su forma actual català.  
“El Llibre del rei en Pere d'Aragó e dels seus antecessors passats”, es un conjunto de crónicas sobre los condes y reyes de Aragón, empezando por Ramón Berenguer IV y su esposa Petronila de Aragón hasta Pedro III, el Grande.  Conocido dicho libro como “Crónica de de Bernat Desclot”, fue escrito en el último decenio del S.XIII y narra los hechos más relevantes de los reyes y condes, principalmente de Jaime I; Pedro III, el Grande; Alfonso III, el Liberal; y Jaime II.
El principal protagonista de dichas crónicas fue Pedro el Grande, conocido como Pedro III de Aragón, como Pedro I en el reino de Valencia, como Pedro II, conde de Barcelona y como Pedro I en el reino de Sicilia.
La Crónica de Ramon Muntaner fue escrita al final del tercer decenio del S.XIV. Dicho cronista participó en las expediciones como capitán de la compañía de almogávares. Su obra destaca por su viva descripción de las expediciones, en las que describe con elegancia, humor y pasión las conquistas de dicha compañía en el Mediterráneo: Sicilia, Grecia y Neopatria.
Finalmente, la Crónica de Pedro IV de Aragón, el Ceremonioso (Crònica de Pere el Cerimoniós) fue escrita por orden de dicho rey para justificar y glorificar sus acciones y las de su padre Alfonso IV, el Benigno. Es la cuarta de las grandes crónicas en prosa catalana de los siglos XIII y XIV. Refleja fielmente el mundo medieval de la época. Entre los hechos de dicha crónica figuran las guerras de Pedro IV contra el rey Jaime III de Mallorca, Rosellón y Cerdaña, coaligado con el rey de Francia.
Narra la venta en 1349 del señorío de Montpellier y demás feudos por parte de Jaime III del reino de Mallorca al rey de Francia Felipe VI, para poder luchar contra Pedro IV de Aragón, también narra las grandes victorias navales de Roger de Lauria contra la flota francesa en las islas Formigueres y Bahía de Rosas.
 Posteriormente Jaime III desembarcó en Mallorca en 1349  para recuperar dicha isla, pero fue derrotado y muerto en la batalla de Lluchmajor, y herido y hecho prisionero su hijo heredero, por cuyo motivo la Corona de Aragón recuperó el citado reino de Mallorca que incluía las islas Baleares, el Rosellón y la Cerdaña.
Aparte de las citadas crónicas, relevantes por su valor histórico y por el conocimiento que supone del catalán “estándar”, sin las florituras de la poesía lemosina, también existen obras en prosa del catalán de gran altura literaria y cultura, y entre ellas debemos citar la prosa catalana, literaria y filosófica, del mallorquín Raimundo Lulio, o Ramon Llull, en catalán, a quien se considera el padre de la prosa en lengua catalana. Eminente filósofo, teólogo y científico, escribió en catalán, árabe y latín.
También escribió poesía de tipo cortesano lemosina, aunque de su obra no queda nada por destruirla en su época mística por considerarla frívola y superficial.
Se han contabilizado hasta 265 títulos escritos por Ramon Llull, de los cuales se conservan tan sólo 30 códices originales. Escribió durante la segunda mitad del S.XIII hasta finalizar el primer decenio del S.XIV.
Su principal novela fue el Libro de Evast y Blanquerna. Conocida como Blanquerna, nombre del joven monje protagonista, hijo de Evast, que abandona su familia y pasa una serie de pruebas en la búsqueda de la perfección espiritual.
La poesía trovadoresca lemosina, o en catalán con flecos occitanos, continuó escribiéndose a caballo entre los siglos XIV y XV, correspondiente a la época del “dolce stilnuovo de los grandes poetas italianos” de Dante Alighieri, Petrarca, Bocaccio etc., cuyas  principales obras, como la Divina Comedia de Dante, y otras,  fueron traducidas al catalán-lemosino.
Otros escritores de poesía escribieron en ese catalán-occitano, influidos por el mencionado estilo italiano, entre ellos destaca el notario y pre humanista Bernat Metge que escribió el “Llibre de la Fortuna e Prudència” basado en la obra de Boetio De consolatione philosophiae.  También realizó la traducción del relato de Valter y Griselda, de la obra escrita en latín “Griseldis” de Petrarca.
Esplendor medieval
Se considera al valenciano Ausiàs March (siglo XV) el poeta del zenit de la literatura catalana del “abandonó del estilo trovadoresco”. Después de haber escrito en dicho estilo, creó su propio estilo poético amoroso, grave y austero, distinto al del dolce “stilnuovo italiano”. Su obra literaria se divide en tres partes, los Cantos de amor, los Cantos de muerte y el Canto espiritual.
Por lo tanto hasta el S.XIII no se podía conocer bien la cronología de las palabras del lenguaje popular hablado, además muchas palabras del romance se latinizaban al escribirlas. Ya a finales del Siglo XII Catalaunia pasó a pronunciarse y a escribirse Catalonia y también el gentilicio catalanus se transformó en cathalan y finalmente en catalán, probablemente durante el siglo XIII, sin que perdiese la “n” final.
El primer contacto cultural prolongado de la luego llamada Catalunya vella con el mundo árabe y mozárabe se produjo en el S.XII con la conquista de los reinos taifas de Lérida y Tortosa y luego más intensamente con las conquistas de los reinos de Mallorca y de Valencia que influyeron en la evolución del catalán diferenciándolo del romance languedociano, sobre todo en Valencia.
Dicha época de transición lingüística se inició con la transformación de Catalonia en Catalunya, a finales deI S.XIII, y más tarde,  a finales del S.XIV,  se formaron los evolucionados gentilicios: català, valencià, occità, romà etc., con la pérdida de la consonante nasal, seguramente  por influencia mozárabe del Reino Valenciano, hecho que contrasta con el romance occitano que hasta la actualidad ha conservado el corónimo Catalonia (con la grafía de Catalonha) y el gentilicio catalan, por no haber influido en dicho romance el superestrato mozárabe.
Ya dijimos que a partir del S.XIII, el corónimo Catalonia y su gentilicio catalanus evolucionaron independientemente el uno del otro. 
Hasta mediados del S.XIII el catalán y el languedociano eran variantes de la misma lengua, pero a partir de las conquistas de Mallorca y de Valencia, ambas variantes dialectales empezaron a distanciarse del antiguo catalán, principalmente el valenciano con el florecimiento de una moderna y renovada lengua llamada “valencià”. Ese extraordinario desarrollo de dicho dialecto, y que abarcó los siglos XV y parte del XVI fue denominado el Siglo de Oro Valenciano o de las Letras Valencianas, fenómeno literario que exige una explicación previa.
El Siglo de oro valenciano
“El Siglo de Oro valenciano o Siglo de Oro de las Letras Valencianas, corresponde a un periodo histórico que abarca prácticamente todo el siglo XV y el siglo XVI”
 La inmensa mayoría de grandes escritores de esta época son valencianos o escriben en valenciano. Este gran resurgir del Reino de Valencia finalizará con el descubrimiento de América.
También se tradujeron multitud de textos, tanto de la lengua árabe, como de las lenguas romances, y del idioma hebreo.
Los conflictos en el Reino de Aragón causaron que su burguesía huyese al Reino de Valencia, donde no se daban dichos conflictos.
La ciudad de Valencia creció hasta alcanzar los 75.000 habitantes a mediados de siglo XV, por lo que era la segunda ciudad más grande de la península tras la Granada nazarí. La capital valenciana era el centro económico, político y social de la Corona de Aragón y de ahí el florecimiento intelectual que la convirtió en un foco literario de importancia. Hay que destacar que el Siglo de Oro es un fenómeno exclusivo de la capital del Turia ya que no tuvo paralelismo en las otras ciudades importantes del Reino de Valencia. Por otra parte Barcelona había entrado en franca decadencia el siglo anterior y todavía no se había recuperado en el siguiente siglo.
También cabe destacar la convivencia de diferentes culturas de dicha época, creando corrientes humanísticas muy importantes. Muchas de las ideas humanistas se extendieron por Italia y Europa, al igual que los éxitos militares conseguidos por la Corona de Aragón.
Primera obra literaria del Siglo de Oro valenciano
La primera obra literaria impresa en España se realizó en Valencia en el siglo XV, obra literaria que manifiesta un considerable impulso y avance en la literatura valenciana. Dicha obra se tituló como Obres o trobes en lahors de la Verge Maria.
Escritores más conocidos:
Ausiàs March fue el más relevante poeta de la época renacentista valenciana, cuya obra trata de las pasiones y de las virtudes propias de hombres y mujeres reales y del género humano en general, consiste su obra en un análisis introspectivo de la vida, de la muerte y de Dios. Su trabajo dejó una gran huella en los escritores renacentistas españoles que le siguieron en ese estilo, entre ellos Garcilaso de la Vega y Boscá Almogáver.
Escribió en un renovado y literario lenguaje vulgar valenciano que ya nada tuvo que ver con el medieval “catalanesc de aire occitano o lemosino”, lo que implicó una gran evolución de la lengua catalana que adoptó el valenciano como dialecto catalán y modelo literario, si bien no pudo desarrollarse durante mucho tiempo dicho modelo literario, ya que la lengua valenciana o catalana, en general, entró en decadencia en el S.XVI. Ausias March realizó su producción literaria en el último tercio del S.XV.
Joan Martorell, también llamado “Joanot” fue un escritor y caballero valenciano, autor de la novela de caballerías Tirant lo Blanch. Novela que dedicó al infante Fernando de Portugal, cuando estuvo en dicho país. Fue una de las obras emblemáticas del Siglo de Oro Valenciano. Es una narración de las gestas guerreras del caballero Tirant e historia de su amor erótico con una dama.  
Su obra es la primera novela moderna europea, escrita en valencià o en vulgar lengua valenciana, (diferente al català vulgar), elogiada por Cervantes y leída por Shakespeare y otros importantes escritores de varios países. Fue contemporáneo de Ausias y cuñado suyo. 
Hay bastantes más autores del Siglo de Oro Valenciano, pero sólo hemos citado los dos más importantes.

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